Acerca del Proyecto

Una instalación de CHXYJuls y de ludic·cc
por Julia Vallejo Puszkin y Federico Joselevich Puiggrós

1.- Introducción
2.- De qué se trata la instalación
3.- Objetivos
4.- Descripción de la Instalación
5.- Links / Referencias

1.- Introducción
El visitante entra en la sala y se encuentra con una serie de esculturas, diagramas, atriles y stands con herramientas, aparatos y planos de laboratorio de inventos, algunos de forma clara, otros simplemente lo rememoran. La ironía de la tecnología aplicada, la sutileza de la opresión en la salud mental, las expectativas depositadas por la sociedad moderna en el ciudadano, en el pueblerino, en el Ser Social se ven representadas en la instalación.

Basado en un juego que comenzó por un intercambio de SMS, que parafraseaban auténticos SOS, Los Aparatos es una instalación de múltiples piezas, en donde se conjuga la ironía de que la tecnología puede solucionar todo, con la poesía utilizada al estilo de catarsis. La sociedad trata de minimizar las diferencias homogeneizando las experiencias, atentando contra lo raro, lo diverso, lo alternativo. Los Aparatos crítica al intento de homogeneizar, y por ende cohartar, la diversidad cultural, de someter los pensamientos y sentimientos bajo el yugo de modelos tecnológicos y preconceptos, de ese intento de tratar de entender todo bajo una lente única.

Los inventos son los siguientes: “Extractor de las angustias de cuando se va el sol”, “Humidificador en aceite de amistades oxidadas”, “Resignificador de años perdidos”, “Transcodificador de estados de ánimo no definidos”, “Extractor de pensamientos enquistados”, “Triturador de sentimientos culpógenos”, “Envoltorio, cubre cuerpo para Tiempos Difíciles”, “Desomblificador/ omblificador”, “desintelectualizador”, “Acelerador de tramitaciones psíquicas”

2.- De qué se trata la instalación
Son diez objetos/prototipos en donde se simula un funcionamiento químico/orgánico y el visitante puede interactuar con dichos objetos, ya sea como espectador, ya sea aportando diferentes elementos a la propia instalación.

Entre los objetos hay algunos que utilizan Internet como proveedor de información, de datos, ubicándose en el meollo de la problemática del net-art. Otros utilizan sensores de presencia, termómetros, cámaras y micrófonos para modificar su funcionamiento. El visitante es pasivo en algunos de ellos, activo en otros.

El dolor, el malestar, la enfermedad, el sufrimiento psíquico han sido abordados por distintos campos del saber desde diferentes epistemologías. Los intentos de dar respuestas certeras y unívocas, ofrecidas como definitivas, han atravesado todas las culturas y los tiempos. Desde la figura del mago hasta la del médico, del genio loco al inventor industrial, cada época hace sus apuestas a aliviar aquello que resulta insoportable. La nuestra se caracteriza sin dudas por el reinado de los psicofármacos y el orden que los laboratorios dictan para curar, gobernar, educar. Tres propósitos imposibles y destinados al fracaso según nos decía un lúcido Freud. Insisten las fisuras, las divisiones, las fallas y faltas por donde aparece una y otra vez eso que se nos escapa, con lo que no logramos saber qué hacer. Lo que no se puede clasificar.

Estos instrumentos recrean una lógica mecánica mixturando de modo ecléctico materiales y resoluciones modernas. Inventan una nomenclatura imposible de la sensibilidad, por fuera de toda categoría psicopatológica, y utilizan el absurdo, lo disruptivo y  la literalidad para producir un efecto metafórico. Los aparatos inventan conexiones nuevas e inexploradas entre el cuerpo, la mente, los recuerdos, el tiempo, el olvido, etc que sin duda son tan imprescindibles como irreales.

Los aparatos burlan nuestra insaciable búsqueda de lo inmediato, de las respuestas rápidas y proponen otra temporalidad y espacialidad. ¿cuánto lleva sacarse esos pensamientos que parecen no tener fin?, ¿dónde se coloca un fluido para facilitar el lazo social? ¿cómo volcamos la culpa hacia un material que nos haga más ligeros?
“Hacer un click” que tuerza nuestras repeticiones, “apretar el botón” que nos salve de nuestras oscuridades, “ponerse unas anteojeras” que nos impidan distraernos en objetivos vanos, querer dormirse y despertarse “cuando pase todo”, o el querer una “maquina del tiempo” que nos permita modificar el presente, etc. son expresiones de nuestro lenguaje -aquello que constituye nuestra estofa- que depositan en aparatos, en objetos, deseos del alterar el curso de la realidad.

3.- Objetivos
Los Aparatos explora emociones compartidas, momentos difíciles, lugares comunes de las dificultades de la vida moderna, preguntándose por el sufrimiento, el malestar en nuestra cultura actual. A través de la tecnología, del uso del humor y de recursos muy variados (químicos, físicos, literarios, filosóficos, psicológicos, mecánicos, etc) modernos y antiguos, de soporte digital o en papel, Los Aparatos critica una práctica que atenta contra la diversidad.
Busca interactuar con quien se preste a tal ejercicio con el objetivo de provocar pensamiento. Introduce en la escena del mundo digital, aquello que este tiende a excluir: el dolor, la larga temporalidad de los procesos psíquicos, el malestar, el aburrimiento. Introduce en el mundo del arte un sentido, humano, fallido, para provocarlo in situ.
“Los aparatos”, como muestra, construyen un tiempo no cronológico en un espacio artificial. Allí suceden cosas: risas, identificaciones, experimentación, olvidos, etc.

Los aparatos es un proyecto que pone en cuestión la compra de soluciones pre moldeadas para conflictos singulares. Desde ese lugar, critica las ofertas de felicidad y bienestar a través de objetos de consumo masivos dictados por discursos universalizantes. La tecnología como alimento del confort, la farmacopea moderna y occidental -extendida, aceptada y naturalizada como la forma ideal de curar-, los objetos de consumo cotidianos, etc obvian la pregunta acerca de lo singular y de lo particular a cada cultura en su forma de enfermar, sufrir, disfrutar y curar.

4.- Descripción de la Instalación

Extractor de angustias para cuando se va el sol


“…Gracias al encierro, que me hacía permanecer en lo alto, descubría esos paisajes que me encantaban, desde cada ventana uno diferente; y cada paisaje un verdadero cine, por las transformaciones…Es paradójico, pero debí encerrarme para estar viajando realmente, para ver lo que nunca había visto desplazándome, pues en las calles y parques, recortado en mi rigidez de cartón, con el perro al extremo de la correa, yo mismo era parte del paisaje, y por mucho que caminara, siempre estaba quieto en medio del paisaje. En cambio estos panoramas que veía desde lo alto se revelaban extranjeros, exóticos, sobre todo porque eran un solo panorama, más que eso: un solo lugar, un solo instante, bañado por las bellezas móviles del tiempo. En mi éxtasis de la ventana, especialmente al atardecer, solía sentir esa nada silenciosa y un poco angustiante que provoca la belleza, ante la que no hay nada que hacer porque es una promesa de felicidad que no se cumplirá, y no importa que no se cumpla: uno sabe que debería llorar por el instante que pasa, y sin embargo sabe que no lo hará, porque no tendrá motivos… Entre paréntesis: ¿por qué al atardecer?  ¿por qué no también al amanecer, que veía con la misma frecuencia, en razón de mis insomnios? ¿porque el tiempo se produce sólo a la tarde? Quizás porque el tiempo es de esas cosas que sólo suceden cuando ya han sucedido…¿y por qué un paisaje, para ser verdadero, tiene que estar cargado de tiempo?  Si yo hubiera andado trasladándome por ahí, a la búsqueda de vistas sublimes que me sacaran de mi depresión, el tiempo habría estado en mi, no en el paisaje. “
De “El llanto” de Cesar Aira
Sillón/sofá, del que salen una serie de cables tipo electrodos o un casco con cables, y unas gafas de dos colores, rojo y azul. De uno de los brazos del sofá sale un soporte para una pantalla en donde se proyecta de continuado una serie de atardeceres en 3D, entre los cuales se van mostrando, distorcionadas, algunas imágenes épicas, carteles de esperanza, y mensajes recibidos para levantar el ánimo.

Humidificador en aceite de amistades oxidadas

Consiste en un marco donde el visitante se encuentra con dos botones, que al ser presionados, accionan una serie de circuitos de líquidos a través de serpentinas y otros elementos de laboratorio. Sólo en la medida en que los botones (accionado cada uno por las partes de la amistad oxidada) coordinan sus movimientos, se va avanzando en el proceso de desoxidificación. Este es indicado por una serie de leds que señalan también el final del proceso.

Resignificador de años perdidos
A lo largo de un pasillo se extiende una línea del tiempo en donde los participantes irán marcando los momentos de su vida que consideran que deben ser resignificados. En el mismo lugar, una retro proyección, o una proyección cenital, va mostrando información “nueva” acerca de los años que los visitantes van queriendo contabilizar. Una serie de sensores determinan en qué momento de la linea de tiempo se ha depositado este año perdido, para buscar en Internet nueva información a ser reflejada en la instalación.

En esta instalación, se pretende jugar con el momento dual y antagónico del “depósito” presencial de la información (el hecho de que un visitante deje escrito en un papel y colgado de una pared un evento o un mensaje) y una analogía con lo que ocurre en Internet. Ese correlato entre lo que uno considera como perdido, pero que a otro le puede resultar lo suficientemente relevante como para dejarlo apuntado en la “red de redes”.

Transcodificador de Estados de Ánimo no Definidos

Ante circunstancias en donde el usuario no entiende qué es lo que le pasa, pero tiene que comunicarlo de forma urgente a su terapeuta, el Transcodificador de Estados de Ánimo no Definidos muestra en un balón de cristal un líquido transparente.

Tan complejo proceso se vuelve simple y cotidiano, gracias al TEND: Usted deberá accionar el sistema acciona  y luego el aparato hará todo por usted: obtendrá un estado de ánimo explicitado de modo claro y entendible.

Extractor de pensamientos enquistados

Triturador de sentimientos culpógenos

Querer desasirse de la molesta culpa acompaña al hombre desde tiempos inmemoriables. Ahora ha llegado, luego de tantos años de espera, un eficaz aparato capaz de lograr este sueño. Sabemos que la culpa  implica una consecuencia sobre determinados deseos, acciones réprobas y determinadas intenciones. Sin embargo, también podemos identificar ciertos sentimientos de culpa que son inconducentes: abren puertas a caminos a los que resultan tortuosos, sádicos, excesivos.
Este aparato, tanto como los otros, se propone -más allá de toda moral- una contribución a la existencia humana, pero no va en detrimento de la vida social. Por lo tanto, en primer lugar, tiene la capacidad para diferenciar los sentimientos que deben ser soportados para luego conducir a rectificaciones de aquellos otros que no pueden hacer otra cosa que aumentar nuestro sufrimiento.

Este aparato implica un cierto proceso, en donde usted debe identificar la culpa a ser triturada. La extracción -increíblemente indolora- se realiza a través de un cómodo casco. Una vez que se pasó esta primera detección, usted verá su culpa pasar delante de sus propios ojos. Este aparato le ayudará a liberarse de ella de modo casi definitivo. No podemos garantizar que no vuelvan a aparecerle ( incluso alguna de la misma índole), pero sí podrá usted usar este maravilloso aparato por el resto de su vida.

Gracias a una última función de este novedoso invento, usted podrá hacer luego con su culpa, aquello que le venga en gana. Podrá empaquetarla y llevarsela, guardarla, incinerarla, regalarla, clasificarla y hasta coleccionarla!

Envoltorio, cubre cuerpo para Tiempos Difíciles

¿Cómo protegerse de los Tiempos difíciles? Quedarse en su casa, pasarse fuera de ella todo el día,  aislarse, dormirse, empastillarse? Este traje trae la solución ideal, pues de modo anatómico se ajusta a las necesidades de protección según la dificultad de los tiempos de cada quien. Transparente, liviano, envolvente, casi una caricia que nos amortigua las flechas invisibles de esas dificultades que , por el momento, nos parecen  irresolubles.

Este traje tiene, además en cada uno de sus bolsillos diferentes escudos y estrategias de combate: la lectura específica, las llaves que abren las puertas a momentos de tranquilidad ( “Casa Mamá Playa” o “Casa Viejos Tafí)”.

Desomblificador/ omblificador


Se trata de un cinturón, arnés, casco que tiene la virtud de fijar la cabeza  -la mirada, el interés – en dos posiciones:

1-“Desomblidificar”, con la cabeza erguida, mirando al mundo, al horizonte, a los que nos rodean  y

2- “Omblidificar”, indicando una posición en donde la cabeza se inclina hacia el ombligo.
Desintelectualizador


Todos consideramos en alta virtud las capacidades intelectuales humanas. Estas han llevado a producciones sublimes, bellas, creativas, poéticas y conmueven nuestra alma cada vez. Sin embargo, también suelen producirse en algunas personas ciertos desajustes en más y en menos de esta función.
Los desajustes en menos, no pueden ser atendidos por este aparato, aunque sí por todo tipo de pedagogía. Son las tendencias al exceso aquellas que producen alto sufrimiento cuando se producen sobre esta función: tanto para quien las padece como para aquellos que le rodean. La pérdida del uso de la primera persona al hablar, las excesivas citas en breves y banales conversaciones, las comparaciones magnánimas con personajes destacados de la historia o la actualidad, la constante interpretación psicologizante de las situaciones cotidianas, la psicopatologización de los actos, complejas construcciones que implican improbables causas y azares, en fin. Usted sentirá que algo de esto le resulta familiar y le aqueja de algún modo, alterando hasta las situaciones más nimias de la vida.
El usuario comenzará luego de su uso, a ir al punto de las conversaciones, abandona terminología incomprensible, se involucra en lo que está diciendo y evita así poner distancia con el mundo a través de este desagradable mecanismo previo.

Acelerador de Tramitaciones Psíquicas

Duelos inacabables o inacabados, separaciones costosas, deseos que parecen inalcanzables, cambios de posición que creíamos imposibles de lograr…pues de todo eso y mucho más es capaz de lograr este genial aparato. El visitante se sienta, y con algunas habilidades más la ayuda de este complejo casco y sus prolongaciones, puede lograr una certificación de haber superado escollos dolorosos e insoportables.

5.- Links Referencias:

The Most Useless Machine EVER! : http://www.youtube.com/watch?v=Z86V_ICUCD4
Le macchine di Munari, Bruno Munari

Las Ciudades Invisibles, Ítalo Calvino
The Nature of Code, Shiffman
Freud, Sigmund. “El malestar en la cultura” (1930),  “El porvenir de una ilusión” (1927)